En la imagen, el capellán Luis María Padilla sale al medio de la calle, en el lugar conocido como La Alcantarilla, en Puerto Cabello, durante El Porteñazo, para rescatar a un soldado herido en pleno tiroteo, tomándolo en sus brazos para intentar ayudarlo.
La fotografía, tomada por Héctor Rondón para el diario La República, fue premiada en 1963 con el Premio Pulitzer de Fotografía. La imagen fue distribuida por Associated Press y apareció en numerosas revistas de todo el mundo, entre ellas la portada de la revista Life (en español) poco después del suceso.
El Porteñazo: la revuelta de Puerto Cabello
El levantamiento ocurrió durante el gobierno democrático de Rómulo Betancourt (partido Acción Democrática, AD), el primer presidente electo tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. El gobierno de Betancourt afrontaba una fuerte oposición de sectores militares descontentos y de grupos de izquierda radicalizados (vinculados al Partido Comunista de Venezuela, PCV, y al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR), que habían formado las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y promovían la lucha armada.
El Porteñazo fue liderado por militares rebeldes (principalmente de la base naval de Puerto Cabello) con apoyo de civiles militantes de izquierda. El objetivo era derrocar al gobierno de Betancourt, al que consideraban subordinado a los intereses extranjeros y represor. Los rebeldes tomaron el control de la base naval y de puntos estratégicos de la ciudad portuaria. El gobierno central reaccionó con rapidez y envió fuerzas leales (Ejército, Fuerza Aérea y Armada) para reprimir la insurrección. Hubo intensos combates en las calles de la ciudad y dentro de la base naval, con bombardeos aéreos y artillería.
El contexto de la Guerra Fría en Venezuela
La Venezuela de los años sesenta estaba inserta en el contexto más amplio de la Guerra Fría, en el que los movimientos de izquierda de toda América Latina buscaban inspiración en la Revolución Cubana de 1959. El éxito de Fidel Castro había demostrado que era posible derrocar un gobierno mediante la lucha armada, lo que inspiró a grupos revolucionarios en todo el continente. Las FALN venezolanas, formadas en 1962, seguían esa estrategia de guerrilla urbana y rural, y recibían apoyo logístico e ideológico de Cuba.
El enfrentamiento

La icónica fotografía de El Porteñazo se ha exhibido en incontables exposiciones históricas, muestra de su impacto duradero como documento visual de la historia venezolana. La imagen, que ganó el World Press Photo de 1962 además del Premio Pulitzer, se republicó en más de 50 países y generó más cartas de lectores que ninguna otra fotografía publicada aquel año. La exposición sitúa el suceso dentro del periodo de conflicto armado interno que Venezuela vivió durante los años sesenta, cuando grupos guerrilleros inspirados por la Revolución Cubana intentaban derrocar al gobierno democrático mediante la violencia.
El Porteñazo, o la «revuelta de Puerto Cabello», fue una sublevación de la base naval de Puerto Cabello, en Venezuela. En la madrugada del 2 de junio de 1962, una rebelión encabezada por los oficiales Manuel Ponte Rodríguez, Pedro Medina Silva y Víctor Hugo Morales estalló en la base naval. Las tropas del gobierno combatieron frontalmente contra el batallón de infantería de marina de las fuerzas rebeldes del general Rafael Urdaneta (que se había sumado a la revuelta de los oficiales y soldados de la base naval y de los grupos civiles armados por estos) y contra las tropas del batallón Carabobo, leales al gobierno venezolano, que se habían desplazado desde Valencia al mando del coronel Alfredo Monch.
Cronología de los hechos
Los combates comenzaron a las 3.30 de la madrugada del 2 de junio de 1962, cuando los oficiales rebeldes tomaron el control de la base naval y del arsenal. Al mismo tiempo, grupos civiles armados ocuparon puntos estratégicos de la ciudad, entre ellos la emisora de radio local, desde donde transmitieron proclamas revolucionarias. El gobierno de Betancourt, alertado por los servicios de inteligencia, había movilizado tropas leales desde la noche anterior.
Durante las primeras horas del conflicto, los rebeldes lograron controlar aproximadamente el 60 % de la ciudad portuaria. La llegada de las tropas del Batallón Carabobo, apoyadas por la aviación militar, cambió el curso de los acontecimientos. Los bombardeos aéreos sobre posiciones rebeldes comenzaron la mañana del día 2 y causaron una destrucción considerable en la infraestructura urbana.
El papel del capellán Luis María Padilla
El padre Luis María Padilla, de 29 años en aquel momento, era capellán militar de la base naval y se había convertido en una figura respetada tanto por los soldados como por la población civil. Durante los combates, el capellán decidió salir a las calles para socorrer a los heridos, al margen de su filiación política o militar. Su acción valerosa fue presenciada por decenas de personas y documentada por el fotógrafo Héctor Rondón.
El momento captado en la fotografía ocurrió la tarde del 2 de junio, cuando los combates se habían intensificado en la zona conocida como La Alcantarilla. El soldado herido que Padilla lleva en brazos era un joven de unos 20 años, cuyo nombre sigue siendo desconocido en los registros históricos. Los testigos relataron que el capellán permaneció en la zona más de dos horas, ayudando en el rescate de heridos de ambos bandos del conflicto.
El levantamiento fue reprimido con brutalidad por las fuerzas gubernamentales tras varios días de lucha. La represión fue severa y dejó un elevado número de muertos y heridos, tanto civiles como militares. El 3 de junio, el Ministerio del Interior de Venezuela anunció que las fuerzas armadas leales al gobierno habían puesto fin a la rebelión, que había dejado más de 400 muertos y 700 heridos. Tres días después, tras la captura de los líderes de la revuelta, cayó el último reducto rebelde, el Fuerte Solano. Posteriormente se verificó la participación en los hechos de El Porteñazo de políticos vinculados al Partido Comunista de Venezuela.
Consecuencias políticas

Portada de la revista TIME del 8 de febrero de 1960, con Rómulo Betancourt como «Venezuela’s Democratic Betancourt». La publicación internacional reconocía a Betancourt como un líder democrático crucial en América Latina durante la Guerra Fría, y situaba a Venezuela como alternativa democrática al modelo revolucionario cubano. La revista destacaba sus esfuerzos por modernizar el país mediante reformas sociales y económicas, mientras resistía las presiones tanto de grupos militares conservadores como de movimientos revolucionarios de izquierda que buscaban derrocar su gobierno. Fuente: TIME Magazine.
El fracaso de El Porteñazo marcó un punto de inflexión en la estrategia de los grupos de oposición armada en Venezuela. La brutal represión demostró la determinación del gobierno de Betancourt de mantener el orden democrático, pero también radicalizó aún más a los movimientos de izquierda. Muchos de los supervivientes del levantamiento se sumaron después a las guerrillas rurales de las FALN, y prolongaron el conflicto armado interno hasta mediados de los años setenta.
El suceso también consolidó la posición de Betancourt como defensor de la democracia venezolana y le granjeó apoyo internacional, en especial de Estados Unidos, que veía en Venezuela un baluarte contra la expansión comunista en América Latina. El gobierno estadounidense aumentó de forma significativa la ayuda militar y económica a Venezuela tras El Porteñazo.
Significado histórico
El Porteñazo, junto con el levantamiento anterior conocido como El Carupanazo (mayo de 1962), son hitos de los desafíos que afrontó la democracia venezolana en sus primeros años y del inicio de un periodo de conflicto armado interno. La célebre fotografía del padre Luis María Padilla se convirtió en un icono visual de aquel suceso y de la violencia del conflicto.
En un poema dedicado a Puerto Cabello, el escritor y poeta Juan Camarasa Brufal incluyó unos versos dedicados al hecho recogido en la foto:
«En medio de tu dolor,
un ángel te mandó Dios,
que sin miedo ni pavor,
era solo…, y el herido dos
Sus alas fueron dos brazos
levantando los heridos;
las balas respetaban sus pasos,
al oír los tristes gemidos
Eres tú, capellán Padilla,
un ángel de paz y amor;
que germine esta semilla,
y no habrá tanto dolor.»
Comentarios del autor
La imagen transmite al espectador la brutalidad inmediata del conflicto. No son representaciones, sino registros directos de la destrucción, del peligro inminente y, sobre todo, de la violencia de la guerra. La atmósfera de tensión, la presencia de soldados armados y las señales de destrucción transmiten el sufrimiento y el miedo propios de una situación de guerra urbana.
Con todo, la fotografía revela también algo más profundo: la capacidad humana de trascender las divisiones ideológicas y políticas en nombre de la compasión. En medio del tiroteo, el capellán Padilla dejó de protegerse para sostener a un soldado que moría. La fotografía no registra un gesto religioso ni político: registra el instante en que un hombre decidió que la vida de otro valía más que su propia seguridad.
[OBSERVACIÓN] La foto de arriba se describe erróneamente en varios blogs y sitios web de todo el mundo como el momento exacto en que el soldado se arrodilla y pide perdón al sacerdote.
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Referencias Bibliográficas
- “Hector Rondon.” The Pulitzer Prizes. https://www.pulitzer.org/winners/hector-rondon.
- “El Porteñazo.” Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/El_Porteñazo.
- “The Priest and the Dying Soldier: The Story of an Iconic Photo from 1962.” Rare Historical Photos. https://rarehistoricalphotos.com/priest-dying-soldier-1962/.
- “Hector Rondon Lovera.” World Press Photo. https://www.worldpressphoto.org/collection/photo-contest/1963/hector-rondon-lovera/1.










